Cuando sabés que podés más... pero no estás avanzando
Muchas veces no es falta de capacidad lo que nos frena, sino falta de claridad, dirección o sostén. Exploramos qué hay detrás del estancamiento y cómo empezar a movernos desde otro lugar.
Lucía Vallejo
Coach Ontológica Empresarial
Hay momentos en los que algo adentro nuestro hace ruido.
No es que estemos mal. De hecho, "desde afuera" podría decirse que estamos bien.
Pero hay una sensación difícil de explicar: sabemos que podríamos estar en otro lugar... y no estamos avanzando.
Y entonces aparecen las preguntas:
¿Por qué si tengo herramientas no logro dar el paso?
¿Qué es lo que me está frenando?
¿Me estaré equivocando de camino?
Muchas veces, la respuesta rápida es exigirse más. Más disciplina. Más foco. Más esfuerzo.
Pero en mi experiencia acompañando procesos, el problema rara vez es la falta de capacidad.
El estancamiento suele tener más que ver con tres cosas:
1. Falta de claridad
No siempre está claro hacia dónde queremos ir. Y sin dirección, cualquier esfuerzo se diluye.
2. Desorden interno
Pensamientos, emociones y conversaciones que tironean en distintas direcciones. Una parte quiere avanzar, otra tiene miedo, otra duda.
3. Falta de sostén
Creemos que tenemos que poder solos. Pero los procesos importantes necesitan espacio, mirada externa y acompañamiento.
Por eso, salir del estancamiento no es hacer más. Es empezar a mirar distinto.
Hacernos mejores preguntas. Escuchar qué nos está pasando de verdad. Y animarnos a construir desde un lugar más consciente.
No se trata de cambiar todo de un día para el otro.
Se trata de empezar. Aunque sea con un paso chico. Pero un paso con dirección.
De a poco vas a ir sintiendo que lo que antes parecía trabado, empieza a moverse.